martes, 10 de febrero de 2015

Un pueblo de silencio


Un pueblo de silencio (Viento)

Érase una vez un pueblo lleno de silencio donde el único que hablaba era el viento. Llevaba en susurros de aquí a allá los pensamientos de un pueblo mudo. Revoloteaba alrededor de las cabezas y los corazones y se llevaba consigo los más íntimos pensamientos de los que paseaban por las calles tranquilas, ajenas al murmullo de las villas comunes donde el parloteo incesante, los ladridos de los perros y los maullidos de los gatos llenan el aire.
Un pueblo mudo pero no solitario, cada suspiro, cada palabra de amor pensada, cada esperanza sentida, cada idea surgida en la mente era llevada por Viento a la persona adecuada. Quizás a veces se demorase un poco haciendo un par de remolinos de más cuando pasaba alguna muchacha de falda roja, o al ver en una esquina un pequeño montón de hojas secas listas para despegar y saltar por los aires con un breve soplido, pero el mensaje nunca se perdía, Viento lo guardaba entre sus infinitos cabellos invisibles para el ser humano.
Un lugar donde el sonido no se echaba de menos, no había orquestas porque llevaban la música en su corazón, ni gritos porque sabían hablar con la honestidad del corazón desnudo, ni palabras superfluas porque Viento transportaba lo estrictamente necesario, ni mentiras porque pesan demasiado para sostenerse entre los finos cabellos de Viento.
Un sueño de pueblo, un pueblo soñado donde descansar, cerrar los ojos y sentir en lo que está más dentro solo silencio.
 
 
Dedicado a todas esas personas que, como yo, nunca más podrán sentir el silencio.
 
Vanesa Herencias Rodríguez

2 comentarios:

  1. Te mando un besuqueo desde los fríos del norte, mucho ánimo, abrazos... paciencia... y desearte que sientas toda la paz que los demás sentimos estando a tu lado. Te echo de menos y te quiero muuuuuuucho, guapísima.

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  2. ¡Qué ilusión! Eres la primera que me lee.

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